Para la tercera entrega de Fable, el mundo de Albion ha sufrido un importante cambio. La estética rural y fantástica medieval de anteriores entrega se ha transformado en algo mucho más oscuro, similar a la época industrial, y la narrativa también tiene algunos puntos que han cambiado. Ya no comenzamos nuestro periplo como un personaje totalmente en blanco, al que podíamos moldear. Según el sexo determinaremos si somos hermano/a del tiránico gobernante de Albion: Logan.

Ahora nuestro personaje habla, y de esta forma la narrativa pasa a formar parte importante del juego, ya que en los dos juegos anteriores uno se introducía de lleno en el personaje pero en el contexto algo parecía fallar, y Lionhead Studios quiere cambiar eso con la tercera entrega.
Las decisiones morales están a la orden del día, y con Fable III los creadores han buscado elevar realmente la apuesta, generando que cada acción tenga efectos casi inmediatos en lo que sucede en nuestro entorno, en las personas que nos conocen e inclusive en aquellos que no tienen idea de quién somos.
Si la historia principal es más bien sencilla, un príncipe que saldrá a viajar por el mundo y luego decidirá luchar contra la tiranía que ejerce su hermano, el mundo de Albion sigue estando repleto de opciones secundarias que conforman la apuesta mayor. Desarrollar a nuestro personaje de tal modo que su vida discurra según nuestras decisiones, y eso afectará su personalidad y su forma de ver el mundo, así como el final de la aventura.
Fable III ofrece además un excelente apartado técnico que nos permitirá sumergirnos de lleno en una aventura repleta de combates, magia y traiciones, así que prepárate porque la rebelión puede necesitarte, y solo tú puedes decidir si te transformarás en un hombre justo o en un tirano aún peor.

